El maestro y los discípulos

Cuentan que un gran maestro hindú dijo a sus discípulos:

- "Vayan al pueblo y roben fondos para levantar el templo, pero cuiden que nadie los vea".
Los discípulos se quedaron perplejos: robar iba en contra de sus valores, pero si lo decía el maestro debía ser importante. Entonces, todos enrumbaron al pueblo, menos uno.
El maestro se acercó a esta persona y le preguntó porque lo había desobedecido.
Este le respondió:

- "Maestro, nos ha pedido que robemos sin ser vistos, pero donde yo vaya mis ojos me estarán mirando. No puedo cumplir lo que me pides".
El maestro lo miró y le dijo:
- "Discípulo, quédate, porque tú tienes construido el templo en tu corazón"

Hoy día se necesita personas que cuestionen, que no acepten las directivas como órdenes, que analicen y tengan la capacidad de discrepar. Que tengan la valentía y la integridad de vivir sobre la base de lo que piensan que es correcto.


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