El día en que Dios me enseño a vivir

Hace aproximadamente 2 años tuve una experiencia que nunca olvidaré por el resto de mi vida.

Era una chica con muchos problemas tanto familiares como en lo sentimental, había terminado con una relación que duró 7 años, y yo estaba muy deprimida, a mis 25 años yo no quería seguir viviendo.

De pronto, en una tarde que decidí salir con una amiga, un sujeto subió al autobús, con un arma amenazó a todos y empezó a disparar... mi vida pasó en un segundo como una película: lo bueno y lo malo, mi familia, mi niñez, mi adolescencia y mi corta juventud.

¡Yo no quería morir así!... le pedí a Dios que me protegiera a mí y a todos los que estábamos en medio del tiroteo, de repente corrí hacia atrás del autobús y vi como el sujeto cayó muerto de un disparo en la cabeza. Inexplicablemente, otro sujeto que estaba afuera fue el que lo mató. Afortunadamente terminó la pesadilla, irónicamente con la pérdida de la vida de un joven que no merecía haber terminado de esa forma.

Al día siguiente, aun con la amarga experiencia, de repente comenzó a llover y salió el sol en todo su esplendor y pude apreciar dos arco iris al mismo tiempo. Y me dije: ¡Dios, gracias por el regalo que me acabas de enviar!

Desde entonces me di cuenta que Dios me dio una señal para seguir viviendo, para apreciarme y quererme tal y como soy, de aceptarme con mis virtudes y defectos, que no importa lo que pase o sufra, tengo que seguir viviendo, con la diferencia de que ahora el peso se ha vuelto ligero, ya que él me ayuda a cargarlo.


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